El largo río de las almas - Liz Moore
- 28 abr
- 2 Min. de lectura
Una mezcla de misterio, drama familiar y una mirada muy humana sobre la adicción.
Datos del libro
Extensión | Título Original | Idioma Original | Fecha de Publicación |
492 págs / 13H 19M | Long Bright River | inglés | 7 de enero de 2020 |
Sinopsis
Mickey es policía en un barrio de Filadelfia marcado por la crisis de los opioides. Mientras patrulla calles que conoce demasiado bien, busca también a su hermana Kacey, de quien está distanciada y cuya vida ha tomado un camino muy distinto. Cuando varias mujeres aparecen muertas y Kacey desaparece, la investigación se vuelve profundamente personal.
Reseña
Si estás esperando una novela policial llena de adrenalina, giros inesperados y ritmo frenético, quizá El Largo río de las almas (Long Bright River) no sea el libro que imaginas.
Aunque al principio parece moverse dentro de ese terreno: una policía, una hermana desaparecida, una serie de muertes y una investigación, pronto queda claro que esta historia va por otro lado.
Este libro habla de familia.
De amor fraternal.
De maternidad.
De adicción.
De culpa...
De esas heridas que no siempre se ven desde afuera, pero que van marcando la forma en que una persona ama, sobrevive o se rompe.
Para mí, El largo río de las almas (Long Bright River) funciona mejor como una novela familiar y social que como un thriller. La investigación está ahí y sostiene parte de la tensión, pero lo más importante no es resolver un misterio, sino entender todo lo que hay detrás: el abandono, la fragilidad de los vínculos, la culpa de querer salvar a alguien y no saber cómo hacerlo.
Y también esa pregunta tan difícil de responder:¿hasta dónde podemos intentar salvar a alguien que amamos sin perdernos nosotras mismas en el intento?
Es una historia cruda, dura, llevada por momentos hasta la desolación. Una novela que muestra una realidad visceral y dolorosa, especialmente alrededor de la adicción y de las vidas que muchas veces quedan atrapadas en sistemas que no saben, o no quieren, sostenerlas y que muchas veces terminan fallándoles.
Sin embargo, y aquí viene mi mayor reserva, sentí que hacia el final la autora suaviza demasiado una historia que durante muchas páginas había sido incómoda, áspera y profundamente triste. Como si después de llevarnos por una constante zozobra, no hubiera querido incomodar del todo a sus lectores.
Y aunque entiendo esa decisión, también sentí que le quitó fuerza al impacto emocional que venía construyendo.
Aun así, es un libro muy conversable. De esos que quizá no se leen por el giro final, sino por las preguntas que deja entre líneas: sobre la familia, la responsabilidad, la adicción, la maternidad, el abandono y las distintas formas en que podemos perder a alguien mucho antes de que desaparezca físicamente.
El largo río de las almas (Long Bright River) no fue para mí un thriller memorable, pero sí una lectura muy apropiada para un club de lectura, en donde los temas que presenta son perfectos para un debate abierto y honesto.





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